Han llegado los fantasmas

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sencillamentelaura

Agua negra, niebla blanca. Y en mitad de ambas, un carguero viejo y oxidado viajando de melancolía en melancolía. Avanza despacio, con la quilla verde hundida en un magma denso. La niña que vomita tras las comidas mira por la barandilla. Las gallinas picotean el suelo sucio de la pequeña letrina. Por la noche chillan, chillan y la niña no puede dormir en su camarote estrecho, y el polaco ronca y el italiano jadea manchando las sábanas del único barco que surca las aguas del Yangzi. Por eso ahora tiene sueño, por eso y porque son las cuatro y aún no ha amanecido mientras el barco avanza despacio en mitad de la nada.

La cubierta huele a tallarines, a aceite requemado, hierro naranja, a humedad y miedo, a mugre verde. Las guías turísticas corretean con sus folletos y sus gorras rojas, vendiendo boletos de última hora para la ciudad de los fantasmas. Tienen tobillos de cristal y cuerpo de libélula. Quieren echarse a volar, pequeñas polillas sin alas. El polaco desgaja una mandarina. La niña lo mira escondida en su anorak de imitación. Siente frío, hambre, asco. Los de Barcelona ríen, llevan riendo todo el viaje, desde que pagaron unos yuanes a cambio de la botella de vino blanco. El italiano contempla absorto el curso del río y los pueblos que la presa de las Tres Gargantas sumergió en un olvido de algas verdes.

El esqueleto oxidado del barco se estremece. Las guías agitan sus banderillas rojas y los diez turistas las siguen. Legañas, mocos, frío, sueño. Nadie quiere perderse la ciudad de los fantasmas, ni la niña triste, ni el chico que se masturba pensando en ella, tampoco las dos amigas que se odian o el polaco que no oye. Las losas del camino tiemblan bajo sus pasos. Gritos y linternas rasgan la noche húmeda. En los templos, las estatuas de piedra verde se contraen en un grito de pavor. Tienen miedo.


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Comentarios  

 
#1 Marc 15-11-2010 11:24
Me gusta la atmósfera que recreas, como un dibujo impresionista medio fantasmal... me ha gustado eso que haya un polaco en la historia, y también los de Barcelona.
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#2 aningunsitioperoquesealejos 15-11-2010 23:32
Joder, me gusta. Eliminaría escenas demasiado cargadas de un sentimiento que busca mostrar a unos personajes rechazados o miserables, como la niña vomitando. Tal vez expresarlo de manera distinta y con más fuerza todavía.

Pero la descripción a flashazos despatarrantes de imágenes la disfruto, esa descripción sintética de un mundo que con pocas pinceladas me imagino más como un cuadro, como una sensación, como una novela que me fascina; y el final con la sentencia breve que no queda exagerada sino contenida aunque efectiva.

De acuerdo con Marc en lo de: "la atmósfera que recreas, como un dibujo impresionista medio fantasmal".
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#3 Tobias La Tomini 15-11-2010 23:52
No te sabría decir por qué, pero me recuerda un poco a aquel poema de Riambaud que se llama el barco ebrio... Lo que más me gusta es que con cada alusión que haces de los personajes, consigues de algún modo hacer una descripción del barco (y eso que sólo has escrito unos cuantos adjetivos sobre él).
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#4 aningunsitioperoquesealejos 15-11-2010 23:54
Cito a Tobias La Tomini:
me recuerda un poco a aquel poema de Riambaud que se llama el barco ebrio

A mí el ambiente de China y el marinero polaco me ha recordado un barco a la aventura, a lo desconocido, un barco de Edgar Allan Poe.
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#5 Sonia 16-11-2010 17:38
siempre haces descripciones míticas, lugares que no se sabe si existen, que parecen entre la realidad y la ficción. parten quizás de literatura, de imaginación y de vida. me gusta. y me gustan los detalles, cómo remiten a algo más general,y poético. se nota que está muy cuidado, trabajado con mucho detalle, como los tobillos de cristal
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#6 sencillamentelaura 18-11-2010 21:22
Muchas gracias ;)!!
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